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Venezuela dice adiós a la OEA y demuestra su convicción irrevocablemente libre e independiente

Escrito por Joselyn Ariza

Este 27 de abril se cumplen dos años de la solicitud que volvió a colocar a Venezuela en la cima de las victorias. La carta dirigida a la Organización de Estados Americanos (OEA) solicitando su salida de este organismo que debió ser espacio multilateral pero se convirtió en “un instrumento para validar los deseos imperiales contra los pueblos soberanos”. 

Con esta frase el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, finalizaba la misiva en la que ratificó el carácter independiente de la nación y su indeclinable decisión de denunciar a la Carta de la OEA en su artículo 143, con el que se iniciaba el proceso.

“Esta decisión se ajusta de manera soberana a los postulados históricos y doctrinales de nuestro proceso independentista bolivariano (…) la historia de la Organización, tanto de otrora como de ahora, expresan de manera lastimosa a una corporación secuestrada desde su nacimiento por intereses contrarios al espíritu de integración y unión, enseñanza luminosa de nuestro Libertador Simón Bolívar (…) la OEA se gestó y consolidó como instrumento infame al servicio de intereses hegemónicos imperiales muy claramente definidos”.

Tal como la definió el líder cubano Fidel Castro, este “Ministerio de las Colonias” no solo se convirtió en un observador pasivo de las acciones injerencistas de naciones sobre otras decididas a ser libres, sino que trasgredió de forma grotesca los principios de derecho internacional, especialmente de igualdad soberana, independencia y autodeterminación.

Las tantas manifestaciones de Venezuela para exponer la realidad -ante los feroces ataques- parecían ejecutarse en un mundo transparente para la instancia, a pesar que se realizaban en los foros burocráticos creados para tales fines. En cambio, se utilizaron estos mecanismos para generar falsos positivos “y conformar incluso un expediente de malversación al utilizar recursos para agredir a mi país”, denunciaba el Mandatario Nacional.

Para sumar escaños a la larga lista de ilegalidades y agresiones contra el país, en la sesión extraordinaria del 3 de abril se convocó a un Consejo Permanente de facto con el objetivo de forzar decisiones para actuar contra el Estado. Veintitrés días después repitieron el guión y buscaron reeditar con la Patria de Bolívar la persecución iniciada en 1962 contra Cuba, utilizando el mismo formato de llamar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.

Tal como lo certificó el jefe de Estado, Venezuela promueve y continuará impulsando espacios de integración que desarrollen la Diplomacia de paz, en aras de fortalecer las relaciones de cooperación bilateral que caracterizan al país.

Solo dos años bastaron para demostrarle a la OEA que esta Patria ejerce a plenitud lo consagrado en el primer artículo de su Constitución: “Venezuela se declara República Bolivariana, irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador”.

Por ello, “son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional”. PP